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. GIACOMO
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. Era un restaurante pequeño … unas seis mesas … al fondo, una chimenea inundaba todo el ambiente de una cálida y amena temperatura …
En la pared varios cuadros con personajes desconocidos … en un rincón un viejo reloj con mueble de madera marcaba las 08.30h …
Una noche fría … no era muy habitual aquella temperatura en Sevilla …
Al lado del reloj una grande pantalla de televisión pasaba el telediario de la Sexta … hablaba del caso del momento … algunas mujeres fueron encontradas muertas en las últimas semanas … casi desmembradas por un objeto cortante que, según la presentadora, podría ser un bisturí … en los distintos locales se encontraron tarjetas con una única palabra … JACK … dada la aparente similitud la policía le llamaba JACK EL ESTRIPADOR …
De las seis mesas, dos estaban vacías, en dos otras se encontraban parejas que hablaban amigablemente … de las otras dos en una se encontraba un hombre solo … y en la otra … María … mirando su móvil con alguna insistencia …
En la verdad estaba muy nerviosa … hace unas semanas se había inscrito en una pagina de contactos ... INTERPAR … en los primeros minutos cruzó contacto con PROFSIROP … un perfil muy interesante … pasaron horas chateando … de ahí intercambiaran whatsaaps y el contacto se tornó más cercano …
Hablaron de sus problemas … de sus necesidades …
Fue él quien soltó la idea de una cena, los dos, en un local público …
En un primero momento dudó … le pareció muy pronto … … pero acabó por aceptar la cita … … y allí estaba … nerviosa … mirando el reloj … 8.40h … ya tenía 10 minutos de retazo … ella llevaría un jersey burdeos y una falda larga … negra … él un traje azul oscuro, camisa blanca y corbata negra …
María estaba sentada de manera a controlar la puerta de entrada …
Los minutos fueron pasando sin piedad … 8.50h … 9h … …
La palabra “plantón” empezó a dibujarse en su mente … cada minuto le iba dejando un cierto amargo de boca …
Le habían avisado para tener cuidado con aquellas paginas de contactos … pero bueno … allí estaba …
— Le han fallado …?!!!? …
Aquella voz le hizo despertar de su tsunami de pensamientos … venía de la mesa de atrás … un hombre de aspecto simpático … la miraba sonriendo …
— Perdón … como ha dicho?!!!
— Veo que está sola … yo tenía una cita … pero me han dejado plantado …
— Pues a mi también vio a mirar el reloj … 9.15h … definitivamente ya no vendría …
— Mire … usted no lo sé … pero yo tengo hambre … y no me apetece cenar solo … permite que la invite?
María estaba sorprendida … pero aquella voz cálida le transmitía la seguridad … y porque no aceptar ???!!!!!! Había salido para cenar con alguien … pues cenaría …
Levemente aceptó con la mirada … y una sonrisa …
— Me permite que me cambie a su mesa?
— Claro!
En pocos minutos ya había olvidado el plantón …
— Me presento … yo soy Giácomo.
— Un placer … yo soy María … Italiano?
— Por parte de padre … pero yo nací aquí en Sevilla … y usted?!
— Bueno … se vamos cenar juntos mejor nos tuteamos …
— Vale … Gracias …
— Si, Giácomo, yo soy de Sevilla … trianera hasta la médula …
Él era muy elegante … y un bueno conversador … poco a poco fueran degustando algunas tapas …
Unas dos horas después la mesa era un escenario pos batalla … varios platos vacíos y vasos a medio beber … …
En el momento de pagar él, elegantemente, se levantó …
— Por favor … permite que te invite … es lo minino que puedo hacer para equilibrar tan agradable compañía …
María aceptó …
— Gracias … muy amable …
Se encaminaran para la salida.
— Te puedo llevar? Tengo el coche aparcado aquí al lado …
— No es necesario … yo cojo el autobús.
— Insisto … hace frio … te llevo sin problema …
María estaba encantada con su compañía … terminó aceptando …
El coche de Giácomo era como él … simpático … confortable … cálido …
Al pasar la avenida de la Borbolla, ele metió el coche por la parte trasera de la Plaza de España … inesperadamente aparcó en la parte más oscura …
María se dio cuenta … sintió una mezcla de intriga y emoción … el querría algo … y ella no le diría que no … por eso cuando quitó el cinturón y se inclinó sobre ella le ofreció sus labios … él la besó largamente …
— Besas bien, María …
— Tu también …
— Debo confesarte algo … yo soy … PROFSIROP …
— Como?!!!
— Lo siento … necesitaba saber si tu eras exactamente como te describías …
María estaba desconcertada … al finas … aquél era su contacto? … su cita?!!!!?
Él seguía inclinado sobre ella …
— Debo decirte algo más … te he dicho que me llamo Giácomo …
— Si!
— Y es verdad! Pero a mi me suelen conocer como JACK …
En la mente de María sonó la noticia que había escuchado en la tele del restaurante … dios … … …
Mal se dio cuenta del rápido movimiento del brazo de él …
Sintió algo caliente penetrarla desde abajo subiendo hasta casi sus pechos … después … un dolor intenso … luego, oscuridad … y silencio … mucho silencio … el siguió maniobrando el bisturí … una y otra vez ...
fin
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