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LA VIDA SIGUE
Sentada en su cama, mirada triste … con esfuerzo no dejaba soltar ninguna lágrima … Soraya miraba el móvil … pantalla apagada y silenciosa …
Acabara de hablar con su gran … Amigo … Joaquín … una de aquellas conversaciones que mantenían todos los días … desde hace casi dos años …
Se habían conocido por internet y, entre audios y videoconferencias, la amistad se fue tornando más profunda …
Solo había un “pero” … la distancia … Soraya vivía en Sevilla, su ciudad natal, y Joaquín, aunque también sevillano, vivía en París desde muy pequeño … jamás se habían visto personalmente … … y Soraya tenía muchas ganas de abrazarlo …
Por eso siempre se quedaba triste … pensativa … cuando acababa de hablar con él …
A los pocos minutos se recuperó … tenía que salir … tenia unas compras que hacer en el supermercado …
Antes de volver a casa pasó en una tienda china que quedaba de camino.
Entraba muchas veces en aquella tienda gestionada por un emigrante de Shangai que hace muchos años optó por el nombre de … Antonio … siempre la saludaban cuando ella pasaba por la puerta … eran muy simpáticos … Antonio y su esposa … Leonor … china como él … claro …
— Buenos días vecina … que necesitas?
— Hola, Antonio. Quiero un paquete de 4 pilas, de las pequeñas.
Leonor estaba por detrás del marido.
— Vecina … te veo un aire triste …
— Es cansancio, Leonor.
— No. Triste. Mal de amores ?! …
La cara de Soraya cambió …
— Pasa algo, vecina … ?
— No. Solo que está lejos … muy lejos …
Leonor la miró con ternura …
— Tranquila, vecina … todo tiene solución …
Soraya no comprendió que quería ella decir con aquello … pero entró otro cliente en la tienda y la conversación paró por ahí …
Volvió a casa con las bolsas de la compra.
Estaba poniendo la comida en la nevera cuando sonó el timbre de la puerta … fue abrir …
— Antonio ?!!!?
— Si, vecina … te traigo esto …
Le dio una caja.
— Dentro “expilica” como usar … por favor … no hable de esto con nadie … no es un regalo … es un préstamo … pasaré a recoger en dos semanas … adiós … … suerte … …
Soraya se quedó mirando como el hombre entraba en el ascensor … miró la caja … que sería? …
Entró en casa y cerró la puerta …
Colocó la caja en la mesa y fue abriendo …
Dentro encontró dos cajas pequeñas … una de madera pintada, no más puro estilo chino … otra un poco más grande … de cartón … esta tenía … cuatro relojes de arena … de tamaño diferentes … cogió la de madera … tenía una apertura … para que serviría ?! En el fondo encontró un pequeño libro, escrito en chino e en inglés … Soraya dominaba bien el idioma del Reino Unido … en el libro se podía leer:
“ MÁQUINA PARA VIAJAR “
Los ojos de SORAYA se abrieron … Viajar ?!! … Que era aquello?!
Se sentó en el sofá y leyo atentamente … según aquél opúsculo, con aquella caja, y utilizando los relojes de arena, podría viajar a cualquier lugar del planeta … bastaba para eso cerrar los ojos … pensar en el lugar del destino, y colocar uno de los relojes que encajarían en la caja de madera … los relojes tenían marcados 15, 30 y 180 minutos … pasado ese tiempo volvería al punto de partida …
Soraya se reía … no creía en nada de aquello … como viajaría a otro lugar ? … ...eso era simplemente imposible …
Por otro lado … que tenia que perder? … … lo probaría …
Pensó en empezar por el reloj más pequeño … el de 15 minutos … cogió la ampolleta y pensó en algo que le encantaba y que solo conocía por fotos y videos … el TEMPLO DE DEBOD, en Madrid …
Cerró los ojos, pensó en ese local y después los abrió y metió el reloj pequeño en la apertura … escuchó un click …
— Ya está ?!!!!
Su habitación seguía igual … empezó a notar sonidos distintos del otro lado de la puerta … cuando la abrió quedó perpleja …
El sol la deslumbró … necesitó un par de segundos para acostumbrar la visión … delante suya estaba el viejo tiemplo egipcio … con su espejo de agua … sus piedras marcadas y numeradas … que bonito …
Había mucha gente, en su mayoría turistas, que la miraban … y se reían … empezó a sentirse incómoda … porque todos la miraban de aquella manera ?!!!
Se sentó en el borde del pequeño lago … miró su reflejo … y comprendió … estaba en pijama … error de principiante … optó por sentarse en uno de los bancos y esperar a que se agotasen los 15 minutos …
Cuando llegó a los 14 empezó a escuchar un zumbido en su cabeza … ese sonido fue en aumento … hasta que se tornó molesto … llegó a un punto que, instintivamente, cubrió las orejas con ambas manos y cerró los ojos …
De repente el sonido paró … estaba de vuelta en su habitación.
Volvió a mirar las cajas, pero esta vez, con admiración … inmediatamente pensó en Joaquín … en darle una sorpresa …
Esa tarde habló con él … una llamada muy cariñosa … como siempre … ella estaba feliz … muy pronto se verían … se podrían tocar … sentía ganas hasta de tener sexo con él …
Aquella noche se puso ropa de calle … imaginó que las noches de París serían frías.
Varias veces, Joaquín le habló de que vivía cerca del rio Sena … una vez mencionó la Rue Cuvié … pues … ahí iria …
Cogió la ampolleta de 30 minutos … cerró los ojos … pensó en la calle y colocó el reloj en la caja girando lentamente … hacia el click …
Después abrió la puerta de la habitación y entró en la noche de París …
Sintió el viento frio en la cara … delante suya un gran edificio donde se leía … “Restaurant Universitaire Cuvié” … al final de la calle un cruce … un jardín … y después … el rio … estaba todo muy escuro …
Soraya se dio cuenta de como de larga era la calle … sería difícil dar con Joaquín … podría llamarlo … pero así no sería una sorpresa …
La media hora se agotó rápidamente … regresó a su habitación frustrada … helada …
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Esa noche fue difícil … necesitaba datos más concretos de donde vivía Joaquín … pero de manera sutil … ansiaba por ver su cara cuando ella se plantase delante suya …
Muy pronto le llamó …
— Hola. Joaquín.
— Hola, Soraya … como has dormido, cariño?
— No muy bien … no tenía sueño …
— Y eso porqué, cielo ?!
— Me habría gustado despertar a tu lado, después acercarme a la ventana y mirar el rio …
— Eh Eh! A mi también me gustaría … pero desde mi casa no se vé el rio …
— Ah! No?! … perdona … pensé que me habías dicho que tu calle era perpendicular al Sena …
— Y es verdad … pero la calle es muy larga y yo vivo en la otra punta …
Bueno … ya tenía un poco más de información … buscaría más adelante …
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Dos días después era domingo y Soraya decidió de que sería el gran día … el ideal para el gran momento …
Se levantó muy pronto … se duchó … trabajó su visual, cosa que no solía hacer … al menos de una manera tan detallada …
Cuando por fin se miró al espejo, hasta ella se sorprendió … que bonita figura … muy elegante, con su vestido corto … morado … linda …
Miró el reloj de pared … 10h de la mañana … si fuera ahora estaría de vuelta hacia la una … estaba nerviosa … después de un año y ocho meses, finalmente, iba a poder tocar a su Amor …
Siguió los procedimientos …
París estaba fresca … pero no tanto como en la otra noche … estaba en un jardín … miró en su entorno y encontró una placa … “JARDIN TINO ROSSI” … muy bonito … con estatuas de piedra … pero ella no había ido ahí para ver jardines …
Delante suya tenía el rio … ok … le daría la espalda y la calle estaría delante …
Efectivamente así era … ahí estaba la “Rue Cuvié” …
Fue caminando … en el inicio encontró una zona universitaria … después empezaron las áreas residenciales …
Había poca gente en la calle … los minutos iban pasando … y solo tenía 3 horas … ahora solo 2.45h … una guardería … un laboratorio de reptiles y anfibios … un laboratorio de biología … el “Anfiteatro Verniquet” … bonita arquitectura …
Finalmente, a lo lejos, aparecían las primeras personas … su corazón dio un salto … miró más atentamente … era difícil ver quien venía … había unos 300 metros de distancia … finalmente comprendió …
— Joaquín !!!
En un primero impulso empezó a correr … pero … frenó de repente … Joaquín no estaba solo … quedó parada … volvió un poco atrás y decidió ocultarse en los portales del Anfiteatro … irían a pasar exactamente por delante de ella …
Eran 4 personas … dos de ellas parecían críos …
Poquito a poco se fueran acercando … por las fotos y los videos, fácilmente confirmó de que era Joaquín … a su lado, cogida de la mano, una mujer … joven … Soraya no podía cerrar la boca … delante de ellos dos chicos, uno de unos 4 y otro de unos ocho años, corrían y saltaban …
“— Papá … on veut pizza …
— Bien pour moi … mais … parlez con mamá …
— Elle dit oui … elle dit oui … “
Y siguieron todos riendo …
Soraya los siguió con la mirada … hasta que entraron en una casa cercana … después se derrumbó … se sentó en las escaleras de piedra y dio largas a sus lagrimas …
---” Mademoiselle … tout es bien ?!”
Un hombre, ya mayor la miraba preocupado …
Soraya se levantó, y, sin contestar, salió corriendo …
De pronto llegó al jardín, que ya conocía … no conseguía apartar de su cabeza la imagen de Joaquín … y su familia …
Como fue posible que se dejara engañar ??!!
Caminó hasta el río …
Se sentó en la base de la estatua de “Rimbaud” … mirando lejos … no sabía que hacer … su vida se había estancado de repente … la ilusión que sentía con y por Joaquín había muerto inesperadamente … porqué ?! … porque la había engañado?! … ilusionado durante tanto tiempo ?! …
Así quedó sin darse cuenta de que los minutos iban pasando …
El peso que sentía en el pecho aumentaba … y ahora como iría a explicar a sus amigos … a sus padres … ?!?!
Sentía que no lo iba a poder superar … era demasiado para ella … miró el rio … como que la llamaba … sería una solución …
Se levantó … corrió lo más que pudo … sin pensar se lanzó …
Sintió el vértigo de la caída … el impacto fuerte … el frio del agua … un zumbido en los oídos … cada vez más fuerte …
De repente respiró hondo … estaba en su habitación … completamente mojada … habían pasado las tres horas …
Se fue al baño … se quitó la ropa … se acostó en la bañera mientras dejaba correr el agua caliente … casi cometiera una locura … Joaquín no la merecía … llevaría su vida con normalidad …
Después del baño se metió en la cama.
Al día siguiente, lunes, bien pronto entró en la tienda china.
— Buenos días Antonio.
— Hola vecina … que puedo hacer por ti?!
— Vengo a devolverte las cajas.
— Te han ayudado?
— Ni te imaginas cuanto … muchas gracias …
— Me alegro vecina.
Antonio recogió la caja y la llevó para dentro …
Soraya salió de la tienda … miró el cielo … sonó el móvil … era Joaquín … cortó la llamada … respiró hondo …
— La vida sigue …
fin
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