lunes, 16 de enero de 2023

THE ENGLISH MEN - 69 - jorge peres

 


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                            THE ENGLISH MEN


    Francisco Castro y Sousa … un nombre conocido … muy conocido … en Castelo Branco … y praticamente todo el Portugal …

    También en España, donde tenía contactos y, principalmente, Sevilla …

    Ahí esperaba instalar una sucursal de su empresa en los meses más cercanos.

    La vida le iba bien … 55 años … carrera en administración de empresas … también conocido por sus aficiones … los coches … y la pesca …

    Reconquista, el principal y más antiguo periódico de la ciudad, le había dedicado toda una pagina, considerándole un “ empresario de suceso” …

    Como persona, Francisco … Chico para el reducido número de amigos que tenía, era educado … digno … era conocido su elevado grado de exigencia … principalmente con los horarios …

    Con eso se ganó un apodo con el que se referían a él en su ausencia … The English Men !

    Francisco miró al cielo … no iría llover …

    Circulaba con su coche por la Avenida de La Palmera, una de las más conocidas de Sevilla … y una de las más bellas del mundo …

    Estaba en la capital andaluza para una reunión con sus abogados españoles, sobre diligencias procesuales para la apertura de su futura sucursal.

    La reunión estaba apuntada para el Prado de San Sebastián.

    Ya conocía bien la ciudad y tenía algunos trucos … por eso buscaba aparcamiento en la avenida … no compensaba llevar el coche para zonas céntricas …

    Encontró un espacio rápidamente.

    Se dispuso a atravesar el Parque de María Luisa, hasta la Plaza de España … de ahí al Prado eran unos 200 metros.

    Miró el reloj … 18.30h … era noviembre … ya casi había oscurecido.

    A pocos metros de la entrada, un hombre de aspecto un poco sucio, pelo desaliñado, estaba sentado en uno de los bancos de piedra.

Una monedita, señor … por favor …

    A Francisco no le gustaban los mendigos … contestó secamente …

Para que quieres una moneda?

Para comer, señor!

Para comer hay que trabajar! Que edad tienes ?! … 40 ?! … 45 ?!

Tengo 38, señor.

Pues … buena edad y buen cuerpo para hacer algo con que ganarse la vida.

Me echaron de mi trabajo … señor … ahora no puedo encontrar nada … terminó el período de cobrar el paro … perdí mi casa … mi familia …

No me vengas con esas historias … te sientas ahí esperando que las monedas te caigan del cielo ?!!!

Que más puedo hacer?! Señor ?!

Usa tu imaginación … tienes habilidades con las manos? Has manualidades y las vendes aquí … eres más de escribir? Pues escribe poemas … pequeños textos … y los vendes aquí … que te den monedas, si … pero a cambio de algo … lo que estás haciendo es de vago total.

    El mendigo lo miraba con aire triste …

Entonces no me va a dar una moneda … señor …. ??!!!

Por supuesto que no. No voy a alimentar algo que repudio totalmente … espabila, hombre … tienes que ser útil a la sociedad y la sociedad te recompensará … la ley del mercado … dar y recibir …

    Diciendo esto le dio la espalda y siguió su camino … que asco de gente …

    Casi a llegar a la Plaza de España era ya noche total.

Señor !

    Otro mendigo?! … así no llegaría a la reunión …

    Miró en dirección de la voz … dos hombres … parecían jóvenes …

Espere, señor.

Tengo prisa.

Prisa?!! Para qué ?!! Para morir ?!!

    La expresión le sorprendió … paró y les miró … ahora ya solo estaba uno …

Que queréis ?!

Depende … que tienes? Reloj … anillos … móvil …

    Entonces compendió … era un atraco …

    Pero Francisco nunca sentía miedo … siempre decía que la línea que separa el valor de la inconsciencia es muy fina … pero, en si mismo, prácticamente inexistente … por eso … avanzó para él.

    Ese movimiento sorprendió al atracador que le llevó unos segundos en reaccionar …

    El primer puñetazo fue de Francisco que le dio el otro cerca de la oreja … le dio un segundo golpe en pleno pecho … el chaval retrocedió tambaleando un poco … entonces … algo muy duro chocó por detrás, en su cabeza … cayó de rodillas … miró … era el segundo individuo …

    Francisco intentó ponerse de pié … un nuevo impacto le hizo tumbar completamente …

Eh! Vosotros! Dejad ese hombre!

    Antes de perder totalmente la consciencia vio como un bulto se colocaba entre él y los dos hombres … después todo quedó negro … como la noche …


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    Abrió los ojos … muy despacio …

    Inmediatamente comprendió que se encontraba en una cama de hospital.

    Intentó moverse … el dolor de la cabeza le hizo dar un pequeño grito.

    De pronto apareció una enfermera.

Despertó, señor Francisco. Como se siente usted?

Hola. Me siento … como si me hubiese llevado una paliza …

    La enfermera hizo un intento de sonreír …

Es que, en la verdad … usted se llevó una paliza, señor.

Donde estoy? … quiero decir … sé que estoy en un hospital … pero en cual?

Está en el Hospital Virgen del Roció, señor Francisco. Pronto vendrá un agente de la policía a hablar con usted.

Muy bien …

    El agente llegó en menos de media hora … entró y se presentó …

Se acuerda de lo que pasó?

Me acuerdo de que eran dos individuos … uno de ellos me ha dado con algo duro en la cabeza … después … nada más …

Alguien acudió en su ayuda … consiguió inmovilizar a los atacantes y llamar a la policía … están detenidos … cuando usted pueda salir necesitamos que los identifique en comisaria.

Claro que si … una cosa … quien me ayudó?!

Un hombre, señor … un sevillano … podrá conocerlo, después, en comisaría … si quiere …

    El agente se retiró al mismo tiempo que entraba un medico.

Señor Francisco, como se siente?

Me duele la cabeza … pero bien …

Tiene usted dos traumatismos exteriores … quiero decir … dos bellos chinchones en la parte de atrás … ha estado en observación estos días … pero hoy mismo le daré el alta.

Estos días? Cuanto tiempo llevo aquí?

Dos días. El primero estuvo inconsciente … pero la verdad es que sus vitales están muy bien


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    El aire fresco de la calle le hizo despertar … el dolor era soportable … la primera parada sería en la comisaria de policía.

    Se identificó y le pidieron que esperase … en pocos minutos le acompañaron a la sala de reconocimientos … del otro lado de un grueso cristal estaban cinco individuos.

    Inmediatamente reconoció los dos que le atracaron … no tenía dudas …

Muchas gracias, señor Francisco … si necesitamos algo más estaremos en contacto con usted.

Muy bien … también me gustaría conocer la persona que me salvó.

Ok, señor … está ahora mismo en la sala de donde salió usted … espere un poco y lo llamamos.

Esperaré …

    Entró en otra dependencia y se sentó … pero cuando la puerta se abrió se levantó de golpe demostrando toda su sorpresa …

Tu ??!!??

Buenos días, señor … perdone … no sé como se llama …

    Delante de él estaba el mendigo que encontrara a la entrada del Parque de María Luisa … el mismo a quien rehusara una moneda …

Pero como ?! Como has podido con los dos ?!?

Desde muy joven trabajé como vigilante … tengo formación en Prosegur … ahí trabajaba hasta que decidieron reducir personal … me tocó a mi y a otros …

    Francisco lo miró atentamente … seguía con el pelo desaliñado y la misma ropa …

    Se acercó y le abrió la mano …

Gracias … muchas gracias … Como te llamas ?

Yo soy Sandro, señor … Sandro González.

Yo soy Francisco Castro y Sousa … muchísimas gracias, Sandro …

    Apretaron las manos … un acto sincero … espontáneo …

    Sandro le miró y se preparaba para salir de la salita.

Espera Sandro.

— Dígame, señor …

Es verdad que buscas trabajo ?

Es verdad, señor.

Quieres trabajar para mi?

Para usted?

Vengo a Sevilla a ultimar los papeles de compra de una nave en Carretilla Amarilla. Ahí voy a instalar una sucursal de mi empresa.

Y quiere que sea el vigilante de su empresa?

No.

Entonces no comprendo, Señor Francisco …

Me gustaría dejar todo el plan de vigilancia a tu cargo … Quieres ser mi jefe de seguridad ?!

Claro que si, señor Francisco !

Muy bien. Vamos a comprarte algo de ropa y mejorar visualmente tu aspecto … empezarás por acompañarme en las próximas reuniones.

Oh! Muchas gracias.

Yo soy el que tiene que estar agradecido … te acuerdas de lo que te he dicho en el parque hace dos días ? … lo que hagas por la sociedad ella te lo recompensa … Vámonos !

Una cosa, señor Francisco. Como debo llamarlo en público?

Delante mía me llamas de señor Sousa … cuando yo no esté me llamarás como todo el mundo … THE ENGLISH MEN …



                                        fin


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