Despertó sintiéndose un poco raro. Una mezcla entre el físico y el mental … no lo podía explicar … al saltar de la cama las piernas como que le temblaran un poco … bueno … posiblemente tenía que ver con la noche que se acercaba … aquél era el día … había llegado el momento de cambiar de vida … lo tenía todo organizado en su cabeza … encendió la tele … necesitaba cambiar de chip un poco mientras preparaba un café …
---” Grave incendio en Sevilla, una nave en el Polígono Industrial Calonge es pasto de las llamas desde las primeras horas de esta madrugada. Tres corporaciones de bomberos intentan sofocar el incendio, hasta el momento no hay victimas personales a registrar.”
Por la pantalla pasaban imágenes del ocurrido … estaba relativamente cerca de su casa … no le prestó más atención … cambió de canal y se detuvo viendo ARUSEROS …
Se dio cuenta que vibraba su móvil … lo había puesto en silencio … Manuela ya le llamara unas seis veces … sabía lo que ella quería … pero no iría hablar con ella … no abandonaría su idea … no ahora … TPC
Con un aumento progresivo de desespero, Jorge sintió como el día se arrastraba con una lentitud que lo dejaba irascible … pero la tarde, finalmente, llegó … se fue preparando mentalmente mientras iba mirando el reloj … … …
A las nueve y media decidió que había llegado el momento de salir de casa … pronto empezaría a transformarse y quería ya estar cerca.
Cerró la puerta … respiró hondo … bajó la escalera … dejó que el aire fresco de la noche le diese en la cara … no había dado ni cuatro pasos cuando una voz le llamó …
— Jorge! — era Manuela …
— Ni una palabra. No quiero escucharte.
— Pero, Jorge tengo que decirte algo importante … — ella intentó cogerle el brazo pero él se esquivó …
— No me toques. Quiero que te vayas. Déjame seguir mi vida.
— Pero es muy importante lo que tengo que decirte … tiene que ver con lo que vas hacer …
— YA BASTA! VETE! No quiero ni oírte … TPC …
— TPC?
— Si. TPC, a Tomar Por Culo. Contenta ahora?
Sin decirle nada más le dio la espalda y se alejó con pasos alargados … le olía a quemado … diría que había un poco de humo el aire … después se acordó de la noticia que escuchó por la mañana sobre el incendio allí cerca …
Poquito a poco fue llegando al local … puntualmente el furgón paró a la puerta del establecimiento de compra y venta de oro … esperó … uno de los hombre de seguridad entró y salió poco después con tres bolsas … tres bolsas … Jorge imaginó lo cuanto llevarían dentro … dejó que el hombre cerrase la puerta de la tienda y saltó …
— Grrrrrrrrr — ufff tenía la garganta seca
Cogió el hombre por los hombros y lo mandó contra el furgón … como pesaba aquél hombre … las bolsas cayeron al suelo … Jorge las cogió rápidamente …
— No tan rápido, cabrón …
Simultáneamente ocurrieron dos situaciones … en un paso rápido por la parte trasera del furgón se vio reflejado en los cristales de la puerta … algo no cuadraba … su imagen … no estaba cambiada … al mismo tiempo escuchó dos estruendos y quedó momentáneamente ciego por dos destellos de luz … sintió dos impactos … una en una pierna otro en el cuello … de pronto todo giró repentinamente … no le dolía … no sentía nada … tampoco vía nada … posiblemente porque era de noche … o habría cualquier otra razón …
A cerca de 100 metros, mezclada en un grupo de vecinos que acudían alertados por los disparos estaba Manuela … por su rosto caían gruesas lágrimas … había intentado avisarle … el incendio … la gruesa camada de humo que cubría toda la ciudad … la luna no se veía … no tenía efecto en ellos … … pero Jorge no la escuchó … ahora estaba muerto … lo sabía … ya no escuchaba sus pensamientos … se acercó un poco … echó una última mirada … allí en el suelo, y sin que nadie de el entorno lo supiera … estaba, lo que había sido, uno hombre lobo de Sevilla ...

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