Un coche frenó abruptamente, la puerta del conductor se abrió mismo antes del coche estar completamente inmovilizado … el conductor salió corriendo …
— Hermana … que pasa … estás bien?!
Lidia lo miró con los ojos rasos de lagrimas cayó en sus brazos y dio largas a su llanto convulso.
Rogerio la abrazó … quería saber que había pasado … pero sabia que tenía que darle un poco de tiempo … la llevó hasta el coche, abrió la puerta y la ayudó a sentar … después hizo lo mismo y arrancó …
Su hermana le puso la mano en el brazo …
— Gracias!
— Que pasó?! Cuenta-me …
— Me violaran …
— Qué?!!! Quien?
— Dos tíos … no sé quien eran … no les vi la cara …
Rogerio de inmediato cambió de calle … había que llevarla al hospital …
Aquella hora las urgencias estaban con inmensa gente … Siempre con Lidia por la mano, hizo la inscripción … lo más rápido que pudo … apenas algunos minutos después sonó el nombre de su hermana por los alta voces … la llamaban para la primera observación … la llevó por la puerta que decían … Lidia parecía un robot … mirada vacía … cuerpo sin reacción …
Una medica los recibió … Rogerio contó lo poco que sabía … inmediatamente chamaron otra medica y las dos observaron con minucia aquella adolescente que parecía estar muy afectada …
— Perdone … puede salir un momento … ya iré hablar con usted …
Los minutos de espera no fueran demasiados pero para Rogerio le parecieran una eternidad … finalmente salió la mujer de la bata blanca …
— Su hermana está bien. Es más el psicológico que el físico … es un caso de violación … debemos llamar la policía … es el protocolo …
— Ok, totalmente de acuerdo …
— Le vamos dar alta, pero debéis permanecer en la sala de espera hasta que lleguen.
— Ok. Así haremos.
La puerta se volvió a abrir y Lidia, ya mas serena salió con paso irregular.
Le pasó el brazo por los hombros y la ayudó a sentar.
— Hermanita … debemos esperar aquí por la policía … querrán hablar contigo.
Ella lo miró y, después de unos breves segundos movió la cabeza en señal de aprobación … se recostó un poco, reposó la cabeza en su pecho … y se durmió …
Más de una hora después llegó la policía … Lidia todavía dormía … se despertó con las voces potentes de los agentes …
— A ver … entonces usted dice que fue violada?
— Mi hermana no dice que fue violada … mi hermana fue violada … lo corrobora el informe médico basado en lo cual el hospital os llamó a ustedes …
El policía abrió muchos los ojos con cara de quien no le había gustado lo que había escuchado …
---Y usted es?!
— Rogerio, su hermano … ella me llamó después de los hechos yo la recogí y la he venido con ella …
— Habla usted muy determinado, sr. …
— Rogerio, Dr Rogerio, soy abogado y además de hermano represento a Lidia …
La actitud de los policía cambió radicalmente …
— A ver … Lidia? Es su nombre?
— Si, me llamo Lidia.
— Ok, Lidia cuéntenos lo que pasó.
Con la voz entrecortada Lidia fue describiendo lo que le había pasado … uno de los policías tomó notas en una libreta …
— Necesitamos características de los que la atacaron …
— No lo he visto bien … estaba oscuro … y además tenían la cara tapada, uno con un pasa montañas y otro con una bufanda verde…
— Eso es muy poco … habrá centenas de individuos con bufandas verdes y pasa montañas … haga un esfuerzo de memoria …
— Es todo lo que he visto …
— Tiene de acordarse de algo más — la voz del policia aumentó de intensidad …
— No he visto más — Lidia desesperaba y estaba la borde de otra crisis de lagrimas … Rogerio se levantó …
— Y basta! Ese tipo de interrogatorio no nos lleva a ninguno lugar … mi hermana ya les contó lo que vio y sintió … se quieren hacerle más preguntas mañana la llevo a la comisaría … ahora, se me permiten, me gustaría llevarla a casa …
Los policías los miraron indiferentes …
— Vale … mañana volveremos hablar …
Después de regularizaren los papeles de la alta medica los dos hermanos se dirigirán al coche … ya dentro Rogerio cogió las manos de Lidia …
— Tranquila hermanita … estoy contigo …
— Gracias … sé que siempre puedo contar contigo …
— Pero la verdad es que sin más información será muy difícil hacer pagar a esos cabrones lo que te hicieron …
Lidia se derrumbó … lloraba y sollozaba … Rogerio la miraba con dolor …
— Venga … vayámonos a casa …
Suavemente arrancó el coche y circuló moderadamente mientras ella se recuperaba … en una de las calles se veía más gente … en un determinado momento Lídia soltó un grito sufocado y apuntó para fuera del vehículo … apuntó para un individuo, alto … con una bufanda verde …
— Aquél … aquél … es uno de ellos …
— Estás segura?
— Si!
Rogerio frenó el coche … abrió la puerta y salió corriendo … alcanzó el chico alto y delgado en la esquina, vacía y sin mucha luz … lo abrazó por detrás y, rápidamente, sacó de uno de sus bolsillos una navaja … la abrió con un movimiento seco y de un solo golpe la pasó por la garganta del chaval … el sangre brotó fuertemente … Rogerio le soltó y regresó al coche … se había hecho justicia … Lidia abrió la boca … el coche arrancó de nuevo … unos 100 metros más adelante, en otra zona oscura Lidia apuntó de nuevo … otro individuo, con la cabeza cubierta …
— Ese … ese ahí …
Rogerio paró de nuevo el coche, se fue por detrás del chico y se repitió la acción … de esta vez más aparatosa … con más sangre … y de nuevo volvió al coche …
— Ya está hermanita … estás vengada …
— Aquél … aquél ahí … es uno de ellos …
Rogerio frenó el coche … pero ya no salió …
— Pero no has dicho que habían sido solo dos?
Lidia tenía la mirada perdida …
— Y aquél … también era uno de ellos … — … apuntaba con el dedo … — y aquél, del otro lado … también.

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