viernes, 18 de noviembre de 2022

RELOJ ... NO PARES ... - jorge peres

 






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                             RELOJ … NO PARES …


    Desde el escenario, Roberto observaba aquellas cerca de 200 personas que llenaban él Circulo Rojo, la sala de espectáculos más conocida de Toluca de Lerdo.

    A los mexicanos les gustaba la música, y Los Tres Caballeros eran siempre muy bien recibidos … aquella noche no iba a ser una excepción.

    Roberto Cantoral estaba, como siempre, acompañado por su violón, una guitarra española, ya con unos años, pero con un sonido que el consideraba muy suyo.

    Era la última canción. Ya habían agotado la parrilla en que dibujara aquél concierto y ya era el tercero “encore” …

    Cerró los ojos cuando, al terminar los últimos acordes, recibieron unos cinco minutos de aplausos … se sintió cansado … pero muy feliz …

    Buscó por entre la primera fila y fácilmente la encontró … Itatí … su esposa … era la más efusiva … le mandó un beso sutil …

    Más tarde, en el camerino ella fue de las primeras personas en llegar … se le tiró literalmente a su cuello …

Que lindo, mi amor … — sus ojos brillaban enamorados …

Gracias, cariño mío, sabes que tu eres mi inspiración.

    Se escucharon risas … los otros dos compañeros reaccionaban a toda aquella manifestación de amor y cariño.

A ver … así nos haces sentir envidiosos …

    Terminaron reindo todos.

Vamos a cenar al Sombrero Largo?

Buena idea.

    Miró a su esposa con aire interrogante.

Mi amor, contigo hasta al final del mundo … déjame llamar a casa para saber como están los niños.

Claro que si.

    En el pasillo había un teléfono público.

    Roberto e Itatí estaban casados desde hace algunos años y tenían dos hijos.

    Ella lo acompañaba siempre que podía … siempre que su madre se pudiese encargar de los niños.

    Horas más tarde, después de cenar, la pareja decidió dar un paseo a pié.

    La noche estaba clara, iluminada por una luna llena … terminaron sentados … abrazados … mirando el Nevado de Toluca, un monte lleno de nieve a poca distancia.

Sabes que pasa el tiempo y sigo muy enamorado de ti?!

Más te vale — una carcajada … — yo también, Roberto …

Siempre pensé que, con el tiempo y los hijos, las cosas se tornarían más leves … más “normales” … pero no … … te acuerdas de como nos conocimos?

No hubo respuesta.

Itatí … me has escuchado ?!!!

    Entonces la miró … tenía los ojos cerrados … se había desmayado …

Itatí! Itatí !

    Suavemente la puso en su coche y aceleró en dirección del hospital.


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    Ya llevaba unas dos horas en la sala de espera de urgencias del Hospital Central de la ciudad.

    Eran las 3 de la mañana … al menos eso marcaba el grande reloj de pared.

Acompañante de Itatí Zucchi?!

    Un hombre alto y fuerte con una bata blanca le miraba.

Si … soy Roberto, su marido …

Soy el doctor Ismael Santamaría. Me acompaña, sr. Roberto? Necesito hablar con usted.

    Entraron en uno pequeño despacho y él doctor le hizo la invitación para que se sentara.

Como está mi esposa, dr?!!

Sr. Roberto … no tengo buenas noticias para usted. Su esposa sufrió un infarto cerebral … un ictus … muy fuerte …

Y es muy grave, dr. ?!

Muy grave. Puedo ser honesto con usted?

Claro que si. Por favor.

Cabe la posibilidad de que no pase de esta noche.

Dios !!!!!

Vendré siempre que haya novedades a hablar con usted.

    Volvió a la sala de espera … sentía un inesperado aprieto en el estomago … no podía perderla … ella era su vida … … …

    En el inmensidad de la sala completamente vacía, el silencio solo era interrumpido por el constante tic tac del reloj.

    Roberto sacó su libreta de apuntes y empezó a escribir lo que le salía del alma …


            Reloj no marques las horas …

              Porque voy a enloquecer …

              Ella se irá para siempre

              Cuando amanezca otra vez …


    Las lágrimas casi le impedían ver el papel … se limpió los ojos y siguió :


            “ No más nos queda esta noche

              Para vivir nuestro amor …

              Y tu tic tac me recuerda

              Mi irremediable dolor … “


    Momentáneamente cerró los ojos … por la mente pasaron imágenes de Itatí … su mirada … su sonrisa …

    Roberto era creyente … mentalmente se entregó a una oración, pidiendo por su amada … empezaba a sentir que solo una ayuda divina la podría ayudar.

    Después volvió a escribir:


            “ Reloj … detén tu camino,

              Porque mi vida se apaga …

              Ella es la estrella

              Que alumbra mi ser …

              Yo, sin su amor no soy nada … “


    Él medico apareció de nuevo.

Hay novedades, doctor?!

Algunas, sr. Roberto. Su esposa recuperando la consciencia … ahora tenemos que averiguar si se recupera totalmente … estas cosas, a veces, dejan secuelas …

Pero sobrevivirá?!

Aún no podemos afirmar a ciencia cierta … es muy pronto … necesitamos unas horas más …

    De nuevo se quedó solo … de nuevo miró el grande reloj en la pared …


            “ Detén el tiempo en tus manos …

              Haz esta noche perpetua.

              Para que nunca se vaya de mi …

              Para que nunca amanezca … “


    Después se inclinó un poco hacía tras y cedió al cansancio …

Sr. Roberto?!!? — se despertó nervioso. No tenía ni idea de cuanto tiempo estuvo con los ojos cerrados. Delante suyo, una enfermera …

Sr. Roberto … traigo buenas noticias … su esposa se recupera bien … en unos minutos podrá verla … ya volveré para acompañarlo …

    Roberto respiró hondo … necesitaba aire fresco … saldría a fuera un poco … antes de abandonar la sala de espera lanzó una última mirada al reloj … su compañero de esa noche …

Gracias Reloj … no pares ...”


                                    (casi) FIN


    Los TRES CABALLEROS fueron un trío de boleros y otros estilos sur americanos de que formó parte ROBERTO CANTORAL, el autor de la canción RELOJ, y su primer interprete.

    Siempre se habló de que fue inspirado en un episodio amoroso y en un último encuentro, una noche en una habitación con un reloj en la pared.

    Cantoral falleció en 2010 y unos meses antes, en una entrevista, confesó que la canción había sido escrita en la sala de espera de un hospital … todo el resto es invención mía … ficción … o … realidad?


                                    FIN (total)

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