ANA … LA SERPIENTE …
No dejaba de pensar en ella … era diferente … guapa … con un bonito cuerpo, a sus 30 años todavía no cumplidos …
Poco sabía de ella o de su vida … tan solo que se llamaba Ana … que vivía sola … que hacia pasteles en su casa que después se vendían en la Pastelaria Colmeia, en el centro de la ciudad …
La primera vez que le habló … se acordaba perfectamente … fue en el Centro Comercial Santiago … pequeño y oscuro … se iba a tomar un café y, al entrar en el bar del fondo la vio sentada … sola …
De inmediato le gustó … cruzaron miradas … pero no reunió valor para hablarle …
Cuando ella salió preguntó al camarero …
— Quien es ?!
— Es Ana, la serpiente … ojo ! … no te conviene …
— Es solo curiosidad …
El camarero sonrío …
Más tarde se encontraron en el supermercado Pingo Doce … los dos llegaron a la caja al mismo tiempo …
Por cortesía él inmovilizó su carrito de compras permitiendo que ella fuese delante …
— Gracias … todo un caballero …
— Por favor … es un placer …
Mientras esperaban en la cola el decidió hablarle …
— Perdona … Yo soy Paco …
— Un placer, Paco … yo soy Ana.
— Te he visto esta mañana en el bar …
— Si … yo también te he visto …
Del supermercado salieron los dos charlando como dos viejos conocidos … quedaron para tomar un café … después de la comida …
Y ahí estaba él … en una terraza en Las Docas … esperando …
— Hola !
Paco se levantó … no sabia muy bien como saludarle … pero ella tomó la iniciativa con dos besitos …
Hablaron horas … sin darse cuenta del pasar del tiempo …
— Dime Paco … estás seguro que quieres que me vean contigo en público ?!?
— Me gusta tu compañía … que tiene de malo ?!
— No te informaron sobre mí ?!?
— No mucho … tan solo que tienes el apodo de “la serpiente” …
— Y … no te contaron el porqué de ese apodo ?!
— No … y es secundario para mí …
Ana se mantuvo unos momentos mirándole en silencio …
— Te das cuenta que, ahora mismo, nos mira todo el mundo ?!
Paco miró disimuladamente en su entorno … efectivamente … la gente los miraba y hablaba muy bajo … y … lo más interesante … la terraza estaba llena … menos las mesas a los lados de la suya … esas estaban vacías …
— Que pasa con la gente ?!?
— Tienen miedo.
— De qué ?!?
— De mi !
— No comprendo … como se puede tener miedo de ti ?!!?
— Por algo me llaman Ana, la serpiente …
— Y eso porqué ?!
Ana dudó en seguir con la conversación … Paco también le gustaba … pero seguir con el tema podría hacer que el saliese corriendo … decidió “abrir el libro” …
— Dime, Paco … que sabes tu de brujas ?
La pregunta le impactó como un puñetazo en el estomago …
— Brujas ?! Quieres decir videntes ?!?
— No. No es lo mismo … las videntes apenas tienen el don de leer el futuro … las brujas tienen el poder de cambiar el presente …
— La idea que tengo de brujas es que son mujeres que se pasean por ahí montadas en escobas …
Ana dio una pequeña carcajada …
— Has visto la película “Akelarre”, verdad ?!!!
— Si. La he visto …
— Hoy por hoy la realidad de las brujas es distinta …
— Veo que sabes del tema …
— Yo soy una bruja, Paco.
— Qué ?!?!!
— Parece que todos aquí lo saben … … menos tu …
— Explícate, por favor …
— Hay dos tipos de brujas, Paco … las blancas y las negras … las negras son las más conocidas … cobran por hacer hechizos … conjuros … siempre contra alguien … las blancas son el inverso … usan sus poderes para hacer el bien …
— Seguro que, de serlo … serás una bruja blanca …
— Efectivamente … así es …
— Y porque te teme tanto la gente si eres una bruja blanca ?!
— Porque no saben la diferencia … para la mayoría de la gente brujas son brujas … y punto …
— No te imagino haciendo mal a nadie …
— Gracias … eres un dulce …
— Y de donde te viene el apodo de “la serpiente” ?!
— Todo a su tiempo … luego lo descubrirás … ahora tengo que irme, Paco.
— Tengo el coche aparcado aquí cerca … te llevo a casa ?
— No será incomodo para ti ?!
— Claro que no.
— Acepto … siempre me cuesta subir las calles del castillo a pie …
Al salir de la terraza se hizo un profundo silencio … después … según se iban alejando volvía el sonido de las voces …
Paco paró en la puerta de la casa que Ana le indicó …
— Gracias, Paco … volveremos a vernos ?!
— Lo estaba pensando … mañana es sábado y montan la Feria Medieval aquí cerca … te parece que la visitemos juntos ?!
— Veo que tienes agallas …
— Soy un pobre mortal … inconsciente … y puro …
— Si … Claro ! Eso no te lo crees ni tu … vale … recógeme a las 16h … y no traigas coche o tendrás que aparcarlo en La Colina.
Paco se quedó a mirar como Ana entraba en aquella casa … número 13 … muy adecuado …
Esa noche, Paco, sentado delante de su ordenador, buscaba paginas sobre brujas … aprendió muchas cosas … que las escobas no vuelan … nunca han volado … ahí explicaban que en los “akelarres” las famosas reuniones de brujas bajo la luz de la luna al rededor de una hoguera, había que entrar en trance para invocar los “espíritus malignos” … algunas mujeres hacían infusiones con mezcla de hierbas alucinógenas … pero salían tan fuertes que quien las bebía se moría de sobredosis … entonces descubrieron que una mínima dosis introducida por vía vaginal hacia rápidamente el efecto deseado … cogieron escobas … untaron los mangos de madera … con aquellas infusiones y los metían entra las piernas, como si montasen un caballo … el efecto era tan fuerte que sentían como que volaban … y de ahí la leyenda …
A Paco le gustó saber todo aquello … pero no encontró la explicación que pretendía … el porqué del apodo de “la serpiente” …
Al día siguiente subió la calle de Santa Maria del Castillo a pie, como le había aconsejado Ana.
Ella estaba en la ventana de la segunda planta de la casa.
— Hola, Paco … ahora mismo bajo …
La veía todavía más guapa que el día anterior …
Al llegar a la Feria se encontraran con un panorama inesperado … … era como si hubiesen viajado en el tiempo … habían recreado un ambiente del siglo XIII o XIV … muy interesante …
— Has aprendido mucho esta noche ?
— Como ?!?
— Las pesquisas por internet … te proporcionaron lo que buscabas ? …
— Pero … como lo sabes ?!?
— Soy bruja … te lo dije … !!!
Algunos niños jugaban en la parte más alta de la muralla … con palos de madera en forma de espadas …
— Mira, Paco. Ves aquél niño de camisa verde?
— Si … mira como juega …
— En 10 minutos va a necesitar nuestra ayuda.
— En serio ?!
— Si. Tenemos que llegar hasta él.
Le cogió de la mano y lo arrastró escaleras de piedra arriba.
Paco se dejó llevar … parecía todo normal y tranquilo …
— Socorro ! — era el grito desesperado de un niño …
Corrieran varias personas … Paco era lo que estaba más cerca …
— Que pasa ?!
— Carlos … se cayó … estábamos jugando y se cayó … — apuntaba al vacío …
Paco se apoyó en una de las grandes piedras y miró … el niño de la camiseta verde estaba boca abajo … pronto a caerse en un vació de, por lo menos, unos 30 metros … su pie derecho estaba como preso a una especie de arbusto …
Paco intentó bajar por la pared sujetándose a las ramas de un árbol cercano … consiguió llegar hasta el chico que le miraba con los ojos abiertos de pánico …
Se dio cuenta que lo que mantenía el chico no era un arbusto … era algo cilíndrico … de un blanco amarillento … se movía … entonces comprendió … era una serpiente … una enorme y gruesa serpiente …
Paco ya había cogido al niño por un brazo cuando la cabeza de la serpiente apareció y lo miró a los ojos …
— Llévalo hacia arriba … — era la voz de Ana … una voz gastada … cansada ,,,
Paco hizo subir el chico … arriba estaba ya mucha gente que le ayudaran …
Los padres del niño le dieron las gracias …
Al mirar de nuevo para abajo vio como la serpiente se dirigía en dirección al Mirante de San Gens …
Paco corrió por las muchas escaleras que le llevaban hacia ahí.
Encontró a Ana sentada en uno de los bancos de piedra …
— Ana ! Estás bien ?!
Con alguna dificultad ella intentó sonreír … estaba cansada … la ropa sucia de tierra …
— Ven, cariño … te llevo a mi casa … yo te cuidaré …
Ana le miró …
— Pensé que te había asustado … que no volvería a verte …
— Pues te equivocaste … ahora tengo todavía más ganas de conocerte mejor …
Quitó su largo abrigo y lo colocó sobre los hombros de ella … la abrazó y le ayudó a salir por el otro lado del mirador … para él seria el secreto más bien guardado … lo de Ana … la serpiente …
Fin ( casi )
Según relatos muy antiguos parece ser que realmente existirán dos tipos de brujas … el porqué de la leyenda de mujeres en escobas voladoras es, entre otras, la explicación que más se acepta, hoy por hoy … sin embargo, sigue habiendo gente que no cree en brujas … pero … que las hay …
Fin ( ahora si )
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