EL GRAN MELCHOR
Se sentía perdido. No comprendía nada … Donde estaba ?!? … En un bosque ?!? Una floresta ?!?
Miraba al su alrededor … había arboles raros … plantas que jamás había visto en su, ya larga, vida … y el suelo … como que un trillo … pero muy ancho … por las dimensiones allí pasaría mucha gente … tal vez si … pero en otro momento, porque ahora mismo no se veía a nadie …
El sonido de aves daba al entorno una sensación casi paradisíaca que le gustaba …
Decidió moverse … difícil sería decidirse por donde … miró al sol … iría por el Este …
— Melchor! Melchor!
Quien le llamaba por su nombre ?!!?
Miró en la dirección de la voz … se acercaba un niño …
Su aspecto era diferente … pelo corto … vestido de una manera como nunca había visto antes … pero muy limpio …
— Dime, jovencito. Tu me conoces ?!
— Claro ! Tu eres Melchor, un Rey Mago !
— Si. Soy Melchor … pero … lo de rey es exagerado … …
— Tu eres uno de los que nos traen los regalos.
— Regalos ?!
— Si! Todos te conocen … puedo sacar una foto contigo ?!!
— Foto ?!?
— Si. Un sélfie rápido …
— Selfie ?!?!
Aquel niño hablaba de una manera que le sorprendía … primero por la soltura con que se dirigía a alguien mayor … después por las palabras que utilizaba … y ahora tenía algo rectangular en la mano que tenía … una luz ?!!!?
— Sonríe !
— Yo ?! Porqué ?!?
Ahora no tenía dudas … el artefacto del chico era mágico … ahora, en él aparecía la imagen de ellos dos … como era posible ?!
— Como te llamas, chico?
— Me llamo Abel.
— Y dime, Abel … donde estamos ?
— Estamos en el Parque de María Luisa — Melchor hizo cara de quien no tenía ni idea …
— Así se llama este pueblo ?!
— Pueblo ?! No !! Ese es el nombre del parque donde estamos … nosotros estamos en la ciudad de Sevilla …
— Sevilla ?!? No conozco …
El chico volvió a sacar el móvil, le tocó con un dedo y le mostró un mapa.
— Mira. Aquí estamos …
Con algún sacrificio reconoció lo que veía …
— Ese mapa está mal …
— Mal ?!!? Si es la ultima actualización de Google.
Seguía utilizando palabras raras … pero aquél mapa no era como los que él conocía … pero … identificaba donde quedaba Spal … no estaba lejos de su asentamiento.
Por aquí cerca pasará el río Tartesio … verdad?
— Ahí al lado pasa el río Guadalquivir.
Melchor empezaba a comprender, poco a poco, donde el pensaba que estaba … el chico le daba otros nombres … pero en el mapa había cosas distintas … donde estaba el mar ?!?
— Ven, Melchor ! Quiero mostrarte una cosa.
El niño le cogió de la mano y, literalmente, le arrastró por el parque … no le daba tiempo a ver tantas cosas nuevas … pero lo que encontró después lo dejó sin habla …
— Esto que es ?!? un pueblo más grande ?!?
— Que dices, Melchor ?! Es la Plaza de España.
Para Melchor todo era enorme … grandioso … se atrevería a decir que … majestuoso …
— Mi padre me contó que aquí se grabaron algunas escenas de la película “Lawrence d’Arabia” y de “Star Wars”.
Ya ni acusaba las cosas que no comprendía … allí había gente … personas … hombres … mujeres … niños … niñas … todos vistiendo de manera rara … pero … en el aire se respiraba alegría … paz … era muy bueno …
— Ven. Siéntate conmigo … — un banco bonito de piedra revestida de lo que parecía cerámica pintada … — mira, Melchior, me gusta sentarme aquí mirando todas estas personas …
Melchor estaba atento a todo … le llamó la atención unas cajas con ruedas tiradas por caballos amaestrados … llevaban gente dentro ,,, que moderno …
— Y dime, Melchor ? Porque vienes tan pronto ?!!
— Pronto ?!
— Si … era supuesto que tu y los otros dos solo llegaríais el 06 de enero … todavía estamos en diciembre …
— Otros dos ?!
— Ai! Melchor! Estarás ya muy mayor … ya te olvidas que haces parte de los tres reyes magos ? Los que en su tiempo fueron adorar al niño Jesús y llevarle regalos ? ::: !
Finalmente escuchaba algo que le sonaba conocido … hablaría el chico de Jesús Cristo? Pero porque mencionaba tres reyes magos ?!!?
— Mira Abel … te voy a contar … Nosotros somos solo dos … yo y Gaspar.
— Te olvidas de Baltasar.
— Quien ?!
— Baltasar … el rey negro ?!
— Que no, chiquillo … no había ninguno negro … y, de una vez por todas … no somos reyes … somos estudiosos … algunos nos llaman “magos”.
Abel empezaba a sentirse triste … Melchor no le hablaba de la misma historia que le habían contado sus padres.
— Y ese Jesus del que hablas … es Cristo, el rey de los judíos ?!
— No! Era el hijo de Dios.
Fue el turno de Melchor quedar sorprendido … estaba todo muy confuso … pero se empezaba a dar cuenta de que el niño se iba quedando triste … le pasó el brazo por los hombros y le apretó contra a su pecho ...
— Perdona Abel … tienes razón … ya estoy muy mayor … a veces digo cosas sin sentido …
Abel le miró a los ojos.
— Te comprendo, Melchor … no te preocupes … yo te cuido …
— Cuéntame lo que sabes, Abel … a ver se así recupero mi memoria …
En la hora siguiente el chico le repitió lo que aprendió de sus padres … a veces de sus abuelos … y algunas cosas del colegio …
Melchor le escuchó atentamente y se le hizo claro … estaba en otra época … sin saber como había dado un salto en el tiempo …
— Hijo, en que año estamos ?!
— 2022, porqué ?!
Ahora comprendía todo … independientemente del calendario que usaban, había saltado más 2000 años … pero lo que no comprendía es porque habían cambiado la historia.
Abel le había mostrado, en aquél aparato mágico, a que llamaba móvil, unas imágenes de gente disfrazada de Magos …
— Ves, Melchor … todos los años personas se visten así como tu mostrando como los tres reyes Magos fuerón desde Oriente hasta Belén, el establo donde nació Jesús.
Sonrío al niño … ya no le ha dicho que no iban desde Oriente pero si desde el reino de Tartessos … tampoco le iría a mencionar que Jesús nació en una gruta … no en un establo … no quería dejar el niño todavía más triste …
Pero ahora era el momento de pensar como volver.
Antes de dar el salto en el tiempo estaba mirando una pirámide de cristal que había encontrado junto al río … buscó en uno de sus bolsillo … si … todavía la tenía consigo … pero antes tenía que hacer otra cosa …
— Abel.
— Si, Melchor.
— Tengo que irme … pero no quiero dejarte triste …
Abel le miraba sin expresión.
— Mira, chiquillo … te voy a dejar un regalo, como tu dices …
— Un regalo ?! Para mí ?!
El mago sacó de otro bolsillo una piedra, amarilla … del tamaño de un huevo de gallina.
— Abel. Quiero que guardes con mucho cuidado esta piedra y se la des a tu padre … dile que es oro … él sabrá que hacer …
Se abrazaron y Melchor se levantó … iría hasta un sitio con menos gente y manipularía la pirámide … seguro que conseguiría volver …
Al lo lejos vio como un hombre llamaba por Abel y el corría en su dirección … confirmó que le entregaba la piedra …
— Melchor ! Melchor !
Varios niños se acercaban junto al puente.
— Miren … es Melchor … vamos pedirle para hacer una foto de grupo.
En el fondo le encantaban aquellas muestras de afecto … le gustaba muchos los niños …
Después de unos diez minutos de fotos, Melchor siguió el camino inverso del que hiciera con Abel.
Este era un mundo muy diferente del suyo … pero se sentía feliz … 2000 años después seguía siendo el Grande Melchor.
Fin ( casi )
Complicado! A veces somos rehenes de las historias que inventamos para ilusionar a nuestros niños … la Biblia habla de tres reyes magos … pero la biblia como la conocemos hoy es un libro del emperador romano Constantino (siglo V), que se convirtió al catolicismo y mandó reunir los muchos libros que hablaban de la historia de Cristo y sus antecedentes … no sin antes de leerlos personalmente y alterar y cortar lo que chocaba con su sensibilidad … la Biblia habla de magos viniendo de Tartesia, espacio geográfico que incluye Andalucía, Algarve y parte del Alentejo portugués … no especifica el número … la iglesia ortodoxa británica habla de 12 magos … imaginaos viajando desde Andalucía, de camello hasta Iraque (tierra donde nació Cristo) … llegarían cuando Jesús fuese al colegio ?! Ahí os lo dejo …
fin ( total )
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