.
.
.
. LA BOLA DE CRISTAL
Sentado en su silla ergonómica, Thomas miraba, sin ver, a la ventana que tenía casi delante …
Su cabeza le daba muchas vueltas …
Hace menos de 24 horas visitara madame Sirot … una supuesta vidente que le había aconsejado su hermana …
Nunca creyera especialmente en ese tipo de personas … pero su vida estaba en un bucle … se sentía apático ... con poco motor interior …
Acababa de separarse de la que había sido su pareja en los últimos 15 años …
Profesionalmente estaba en el top … director de su propria empresa de informática … y con éxito …
Llamara al número que le dejara Laura … su hermana insistiera durante varios días … pidió cita …
A la hora marcada ahí estaba … puntual … como siempre … era su marca personal … jamás llegaba tarde a cualquier cita …
Esperó algunos minutos, pocos, en un pequeño salón … de poca luz … con las paredes llenas de retratos … muchos retratos …
Estaba observando cuando se abrió una puerta y una mujer de turbante, aparentando unos 50 años y acento extranjero se le dirigió sonriente …
— Buenas tardes, es usted Thomas, verdad?
— Si, soy yo.
— Pase por favor …
Casi parecía una película … también sonrió … y pensó … solo falta una mesa redonda y una bola de cristal …
La sonrisa aumentó de volumen cuando entró en una pequeña habitación y se cumplió su pensamiento … bien el centro había una mesa pequeña … redonda … y en un suporte … una bola de vidrio transparente … ahora la “película” estaba completa …
— Haga el favor de sentarse … póngase cómodo …
No era muy fácil estar cómodo en aquella antigua silla de madera … pero tal vez fuese esa la intención …
— Yo vengo por indicación de mi hermana ...--- madame Siurot levantó la mano y él se calló …
— Sé a lo que viene, señor Thomas … a lo que viene todo el mundo, verdad? Quiere que le hable del futuro … todos queremos lo mismo …
Se mantuvo mirándola … en silencio, mientras ella cumplía algún tipo de ritual … como que acariciaba la esfera …
Sinceramente, en aquél momento sintió ganas de levantarse y salir de allí … pero la mujer de repente se quedó blanca … y muy seria … lo miraba … después miraba la bola …
— Pienso que deberíamos suspender esta consulta … — la vía muy perturbada …
— Que pasa?!!!
Madame Siurot se levantó de su silla … se fue a un mueble que estaba casi a oscuras sacó una botella y un vaso …
Whisky? Estaba bebiendo? Será que todo aquello era un teatrillo para dar más cuerpo a la “consulta”?
— Váyase, señor Thomás … la cita terminó … le devolveré su dinero …
— No pienso irme sin escucharla.
Ella le miró con sus ojos, diría que angustiados … bebió lo que tenía en el vaso … de uno solo sorbo … y se sentó de nuevo
— Muy bien … veo que es una persona determinada … y de éxito … bueno … al menos profesionalmente … … … una pena …
— Una pena? Porqué? --- La miraba con aire incrédulo …
— Señor Thomas … esto es serio … tiene usted cerca de 24 horas de vida …
Las últimas palabras cayeron como una bomba …
— Y eso lo ha visto usted en esa esfera de vidrio?!
— Si.
Thomas se puso de pié y se dirigió a la puerta … antes de salir se volvió y la miró …
— He venido casi sin saber porqué … pero ahora lo sé … fue un error …
Cerró la puerta al salir … suavemente, conteniendo la rabia … pero era una persona educaba … no daba portazos …
Ahora, allí sentado, recordaba todos aquellos detalles … pero las palabras de la mujer no le salían de la cabeza … como que un eco que martillaba una y otra vez …
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido del móvil …
— Si. Laura … buenos días …
— Donde estás?!
— En mi despacho …
— Tan pronto?!!! Bueno … cuéntame … como fue ayer?
— Una pierda de tiempo … antes que terminase me fui …
— Porqué?! Que te ha dicho?!!!
— Que tenía menos de 24 horas de vida … una charlatana … — mientras soltó una pequeña carcajada del otro lado hubo silencio ...--- hola! Laura! Estás ahí?!!!
— Si … imagino que no la has creído …
— Claro que no … pero a ver … quien puede creer en una mujer de turbante que mira una bola de vidrio ?
— Vale, hermano … tienes razón … lo mejor es olvidar … siento haberte metido en eso … fui yo quien insistió …
— Tranquila … no pasa nada …
— Que tengas un buen día, mano … Te quiero …
— También te quiero hermanita … un beso …
De nuevo volvió a su mirada perdida … claro que no se creía aquella mujer … pero … porque no dejaba de pensar en la tarde anterior ?!!! ... tal vez el mejor sería dedicarse a su trabajo … de nuevo sonó el teléfono …
— Si?!
— Señor Thomas?! No esperaba escucharlo, pensaba que me atendería su secretaria.
— Todavía es pronto, aun no ha llegado. Usted es?!!!
— Soy James Rodriguez … tenemos una reunión esta maña, a las 11h … llamo pronto para saber exactamente la localización de su oficina, sabemos que es en la torre pero no sabemos la planta ni la ala.
— Sin problemas, señor James … planta 89 … entre por la ala norte y tome el ascensor 14 …
— Muchísimas gracias … Ya nos veremos.
— Gracias a usted. Hasta ahora.
Bueno … había que volver a la realidad … puso la calefacción … aunque el día no parecía estar muy frio … miró por la ventana … el cielo casi no presentaba nubes … algo llamó su atención … parecía una avioneta … estaba volando muy bajo … se acercaba … poquito a poco, Thomás se dio que era algo más grande que una avioneta … … era … era un avión de pasajeros … y venía en línea recta … parecía que mismo en su dirección … se acercaba velozmente … Thomas no sabía que hacer … reculó un poco hasta su mesa de trabajo … el morro del avión chocó a la altura de su planta … lo último de que se dió cuenta fue del reloj calendario que estaba en la pared y que salió volando … marcando 11 de septiembre de 2001 … el choque lo dejó aturdido … sintió calor … mucho calor … después todo negro … completamente negro ...

Genial
ResponderEliminar